¿Cómo “quemamos” grasa?

Es lo que todos quieren. Imaginemos poder manipular nuestra comida con el fin de optimizar el uso de nuestra grasa. ¿Cómo?

Lo primero es entender lo que ocurre fisiológicamente cuando comemos.

Cada vez que comemos comienza a elevarse la hormona INSULINA. Es una hormona de ALMACENAMIENTO que guarda parte de la energía en el hígado y las células adiposas (grasa). Entonces el azúcar se almacena en el hígado como glucógeno y la grasa se almacena también. Cuando no estamos comiendo, los niveles de insulina comienzan a descender y el proceso se invierte, comenzando a extraer esa energía de reserva nuevamente para ser utilizada. Al ayunar, por ejemplo durmiendo, no precisamos estar comiendo continuamente porque estamos utilizando esta energía del combustible que almacenamos como reserva. Esta es una situación normal.

Simple: Comemos, la energía se almacena. No comemos, la energía se libera.

Existen dos combustibles principales para el organismo: glucosa o grasa. Es fundamental entender que el cuerpo puede y debería alternar saludablemente entre una fuente de energía y la otra sin problemas. Es una situación NORMAL. Esto se llama FLEXIBILIDAD METABÓLICA.

La glucosa es como el dinero en tu billetera. Es de acceso rápido, pero solo en cantidades limitadas. Se puede poner y sacar fácilmente para ser utilizada por los tejidos. La grasa, por otra parte, es como el dinero en el banco. Pueden existir reservas casi ilimitadas, pero el acceso no es tan inmediato. Hay que ir al cajero automático o hasta el banco, esperar el turno, hablar con el cajero, etc. No está inmediatamente disponible como el dinero en la billetera.

Esto explica en parte por qué es tan difícil quemar grasa. Porque no está accesible para ser usada fácilmente. Fundamental entender: Sólo se accede a la grasa luego de utilizar las reservas de glucosa. Tu cuerpo no se va a tomar la molestia de usar la grasa cuando hay amplia disponibilidad de azúcar en las reservas.

Consideremos entonces lo que ocurre cuando ayunamos. Este gráfico muestra de donde está obteniendo la energía el cuerpo. El rango de oxidación está hacia la izquierda. Inmediatamente luego de una comida, lo que vemos es que el cuerpo está obteniendo la mayor parte de su energía de los carbohidratos. Eso es glucosa. En la primera parte del ayuno, podemos observar que la mayoría de la energía todavía es obtenida del azúcar, pero luego de aproximadamente 24 horas, estas reservas comienzan a vaciarse. El glucógeno, que es azúcar almacenada, comienza a acabarse. En cuanto comenzamos a quedarnos sin azúcar, podemos ver la línea verde que es el uso de grasa comienza a aumentar. Lo que vemos es un cambio del uso de azúcar hacia las grasas. En ningún momento se observa que la proteína se vuelva un problema de jerarquía. No estamos quemando proteína para combustible. La proteína es lo que conforma nuestros músculos y nuestros tejidos. Es muy importante y se puede observar que nuestro cuerpo conserva proteína a través de todo el proceso.

No estamos usando proteínas, estamos usando grasa. Estamos hablando de como alternar el uso de glucosa hacia el uso de grasa. ¿Cómo hacemos esto?

Una dieta baja en carbohidratos y alta en grasas previene la acumulación de glucosa en primer lugar. Entonces, sino hay azúcar almacenada, tu cuerpo naturalmente va a ir en busca de la grasa. Pero, ¿Qué ocurre si tenemos gran cantidad de azúcar almacenada? Bueno, el ayuno es una gran manera de quemar ese azúcar. Una vez que se usó toda la reserva de glucosa, se puede comenzar a usar grasa.

Imagen: progresión de la utilización de energía según la cantidad de días de abstinencia calórica.

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